El Real Madrid Castilla sumó un triunfo vital ante Unionistas en sus aspiraciones a disputar el play-off de ascenso a Segunda División. Un solitario gol de Jacobo Ortega, que entró como revulsivo en la segunda mitad, les valió a los de Julián López de Lerma para superar al conjunto salmantino. El filial madridista se sitúa en cuarto lugar del Grupo 1 de Primera Federación y aventaja en cuatro puntos al primer equipo -la SD Ponferradina- fuera de los puestos de promoción.
Los visitantes metieron miedo desde que comenzó a rodar el balón en el Di Stefano. Un despiste defensivo acabó con Pere Marco frente a Mestre al minuto de partido. El remate del ariete de los salmantinos lo pudo despejar el portero merengue sin excesivas complicaciones. El Castilla sufrió ante la presión adelantada de Unionistas, que forzó varios saques de esquina con esta propuesta y maniató la salida de balón de los locales en la primera mitad.
El equipo salmantino fue mejor a los puntos en los primeros 45 minutos de juego, con Mestre desbaratando la única llegada concreta al repeler un disparo hacia su palo izquierdo. Joan Martínez y Cestero también evitaron un par de ocasiones claras cuando los delanteros de Unionistas ya pensaban en el gol. A punto estuvo el Castilla de marcharse a vestuarios con ventaja pese al dominio rival, mediante un remate acrobático de Pol Fortuny dentro del área. Su disparo acabó en la red exterior de la portería, y con él, se dio por concluida la primera mitad.
Los cambios de Julián López, claves para el Castilla
El partido se abrió desde el inicio del segundo tiempo, con muchas alternativas y con el visitante Álvaro Gómez desordenando la defensa del filial del Real Madrid. Los cambios de Julián López de Lerma se prolongaron más de lo esperado, pero no tardaron en cambiar la cara al equipo. Alexis Ciria, Jacobo Ortega y Beto ingresaron al césped en sustitución de un Fettal poco participativo, Cristian David y Liberto en busca de un arreón final que le diera los tres puntos.
La entrada que más impactó en el encuentro fue la de Jacobo Ortega. El ariete, que venía de ser titular y rendir a un gran nivel en las últimas semanas con el filial, se hizo notar desde sus primeros toques. Jacobo combina su movilidad con gestos técnicos impropios de un jugador de su envergadura. El ’29’ también cumplió su papel como goleador al convertir su primera ocasión clara. Alexis Ciria, otro de los revulsivos, puso un balón al área que Jacobo, con demasiado tiempo para pensar, bajó con el pecho y remató al fondo de la red. El empuje visitante y las revisiones del VAR alargaron una recta final en la que el filial olvidó los fantasmas de los puntos que ha perdido en el descuento para acariciar el play-off.